Filipinas es un país, que por desgracia se puede definir con tres palabras: Riqueza, pobreza y devoción. Estas tres palabras reflejan las diferencias entre unos y otros filipinos, ya que no todos viven igual. Sin salir de Manila nos encontramos con muestras y ejemplos de cada una de las tres palabras. Filipinas no es uno de los países más pobres del mundo, pero es más que nada por las personas que son ricas, con grandes mansiones, criados y mientras tanto, en la esquina del frente, hay filipinos que se están muriendo de hambre. Estas desigualdades sociales son muy acusadas en ciudades como Manila

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Además de las zonas ricas donde hay algunas personas con grandes fortunas, el resto del país, concretamente de Manila, es muy pobre, con pocos alimentos para el día a día y que tienen que hacer verdaderos esfuerzos para poder comer todos los días, algo que consiguen mediante la prostitución, robos y demás artimañas para poder conseguir el dinero con el que alimentar a su familia, algo que es prioritario en Filipinas. Estas imágenes de filipinos en la calle sin tener con lo que alimentarse, es muy triste y por desgracia se da con mucha frecuencia, sobre todo en Manila.


En un tercera apartado tenemos la devoción, porque Filipinas es un país que es religioso y concretamente es católico en buena parte y por ello confía mucho en lo que Dios pueda hacer por ellos, que por lo visto no es mucho. Esta devoción es lo que les ayuda a salir adelante, a continuar con su vida e intentar conseguir alimentos para darle de comer a su familia. Sin la religión, muchos filipinos ya no querrían vivir, así que la religión en Filipinas es un aspecto positivo en este sentido, porque ayuda en al vida.